Aunque sabemos que lo ideal es seguir una dieta sana y equilibrada, la realidad es que son muchas las personas que solo pensar en la palabra «dieta» ya imaginan pasar hambre y sufrimiento…algo por lo que no están dispuestos a pasar…

Pero ¿y si vamos poco a poco y empezamos a conocer algunas claves para lograrlo? Puede ser tan fácil como comenzar a seguir estos 4 sencillos consejos para hacer tu dieta más saludable, unos tips fundamentales que nos ayudarán a saber cómo alimentarnos correctamente sin lanzarnos de primeras a la temida dieta.

4 pautas fundamentales en tu día a día

  • Aprende a elegir los nutrientes esenciales: tu cuerpo necesita el aporte adecuado de todos los nutrientes y saber elegirlos para tus platos será fundamental. Incluye carbohidratosen grano apropiados y opta por la multitud de alternativas alimenticias que tenemos en lugar de resignarte a la monotonía: quínoa, cuscús, mijo, etc…

Del mismo modo, reduce al máximo la ingesta de grasas trans (bollerías, fritos, pasteles…), cambiándolas por la toma de aquellos alimentos que contengan grasas saludables como frutos secos, pescados azules que nos aportan Omega3, aguacate o aceite de oliva.

En cuanto a las proteínas, aporte esencial en la nutrición en general y en la vida del deportista en particular, no te olvides de cumplir con tu necesidad diaria proteica (va a depender del estilo de vida de cada persona y de factores personales), y para ello no deben faltar los platos de carnes y pescados.

 

  • No te olvides de la fibra y las vitaminas: toda dieta equilibrada debe de tener un buen aporte diario de fibra y vitaminas. Incorpora en tu dieta productos integrales, ya sea en desayunos o en comidas, así como frutas y verduras; y recuerda que la variedad de los tonos de los alimentos muestra mucho más de lo que parece, siendo indicativo de una dieta equilibrada por su variedad de colores.
  • Restringe el consumo de sal: un exceso de sal en las comidas solo puede propiciarnos problemas en nuestra presión sanguínea. es importante seguir algunaspautas para reducir nuestro consumo y evitar también de este modo no caer, según indican los estudios, el exceso de calorías que conlleva.
  • La hidratación es fundamental: y la mejor bebida para conseguirlo es sin duda el agua. Mantén una buena hidratación diariamente, no solo cuando se hace ejercicio, e intenta evitar el consumo de bebidas gaseosas o dezumos comerciales que contienen cantidades descomunales de azúcares añadidos.
    Siempre va a ser más saludable beberse un zumo de frutas que, por ejemplo, un refresco normal, pero ya hemos hablado en cantidad de ocasiones de la verdadera realidad nutricional que esconden los zumos que se venden como «supernaturales», de modo que puede ser una bebida ocasional pero nunca un sustitutivo de la bebida óptima para la hidratación: el agua, que incluso está asociado con una mejor calidad nutricional.

 

Ref: Vitonica